Según la revista Semana Económica, existen tres tipos de “nubes”: la privada, la pública y la híbrida. La nube privada es una infraestructura dedicada a un único cliente, ya sea que se gestione en el interior de la organización o por terceros. La pública, por el contrario, implica que la información se alberga en un data center de una empresa especializada, como IBM, Cisco, Google, Amazon, Verizon o Dropbox. La nube híbrida es una mezcla entre la pública y la privada, y se utiliza en empresas que manejan información altamente confidencial, como los bancos, pero que consideran que una parte de su información puede estar al alcance de la mano.

BENEFICIOS DE ESTAR EN LA NUBE

El estudio “Los beneficios estratégicos y económicos de la computación en la nube” realizado por la consultora Computer Economics, revela que las compañías que hacen un uso intensivo del “Cloud Computing” ahorran, en promedio, más del 15% en el gasto de Tecnologías de la Información (TI), tanto si se mide como un porcentaje de los ingresos o en función de cada usuario. El análisis indicó que este ahorro no solo proviene de una reducción en el gasto que se hace normalmente en almacenamiento físico de los servidores para los datos, el mantenimiento del hardware o el pago de licencias por uso de tecnología, sino también en los costos del personal, porque la empresa se concentra en su core business y no en el mantenimiento de una infraestructura tecnológica. Por ejemplo, Netflix, aloja toda su información en una nube de Amazon, desde donde los usuarios toman el servicio sin necesidad de comunicarse con un empleado de la empresa. Este es un caso de análisis en escuelas de negocios.

Pero es importante destacar que, además de estos ahorros, “migrar” a la nube significa optar por un modelo de negocios flexible. En la industria de los Contacts Centers, por ejemplo, esa elasticidad resulta esencial. Frente a situaciones excepcionales que pueden ocasionar un inesperado incremento en el flujo de comunicaciones entre los clientes y la compañía, como el lanzamiento de un nuevo producto o una queja masiva por producto defectuoso, se puede responder con mayor celeridad y eficiencia. Las prestaciones de servicios tipo “pay-per-use” permiten, por ejemplo, extender una determinada aplicación en la nube a cientos de agentes adicionales durante el tiempo que sea necesario. Según un estudio de McKinsey, para el 2020 el 80% de los negocios en Estados Unidos se realizarán dentro de la nube.

En tu empresa, ¿ya están preparados para subir a la nube?