Uno de los errores más habituales entre los que llevan poco tiempo dedicados al email marketing consiste en empezar a mandar, directamente, ofertas y promociones. Y, aunque ocasionalmente puede funcionar, lo cierto es que no es lo más inteligente.

La mayor parte de la gente que se suscribe a tu lista de correo no está interesada en ofertas y promociones, sino en otro tipo de servicios, como el envío de contenidos como los que publicas en el blog, o mantenerse al tanto de qué es lo último que has publicado.

Por lo tanto, deja los descuentos y las ofertas para el momento en el que quieras terminar de empujarlos a la compra, en la fase de conversión. Hasta ese momento, limítate a enviar contenidos de calidad que puedan resultarles de interés.

De hecho, es probable que, una vez los hayas seducido con los contenidos que les envías, no necesites utilizar promociones o descuentos para que den el paso a la compra. Así que no te adelantes a los acontecimientos, y ve paso a paso.