Debes tener en cuenta que el apartado estético y de usabilidad es el más visible de tu marca y el que le entrará por el ojo a los usuarios, condicionando su decisión de permanecer en la web y por tanto, la tasa de rebote.

Por tanto, debes cuidar el diseño responsive, el tiempo de velocidad de carga, el menú de navegación y la calidad de todos los elementos visuales de la página, buscando que la interfaz sea intuitiva y clara para que puedan encontrar lo que buscan. Prioriza la profesionalidad y la visión a largo plazo para no tener que estar rehaciendo constantemente la web.

El centro de tus esfuerzos siempre debe ser el usuario: La competencia es cada vez más férrea y la innovación, el minimalismo, la facilidad para acceder a los contenidos y la claridad expositiva son valoradas por parte de los clientes de un ecommerce, medio o blog especializado de forma casi inconsciente. Si deseas ganar visitantes y fidelizarlos, el diseño debe ser, junto con un contenido de calidad, uno de tus principales estandartes. Si tu primer diseño es fallido, perderás la oportunidad de captar a tus primeros cientos o miles de usuarios potenciales.

En términos tanto de rentabilidad a medio largo plazo como de optimización de recursos y mejora de la conversión, un diseño de calidad es garantía de éxito para dar los primeros pasos. La prioridad de tu web debe ser reflejar calidad, confianza, cuidado y respuesta a preguntas, necesidades y problemas por parte de lectores y consumidores. Para que la experiencia de usuario sea óptima, es fundamental invertir en un potente despliegue de recursos a la medida del alcance geográfico y de los requisitos técnicos de tu proyecto.