El Growth Hacking es una de las áreas del marketing online más novedosas, aunque ya tiene algunos años. Y, como sucede siempre que surge un nuevo concepto (ya pasó con los community managers y los copywriters), es normal que haya grupos de personas que se hacen llamar a sí mismas growth hackers.

Lo que define al growth hacking es la implementación de sistemas en el producto o servicio que hacen que los propios usuarios de dicho producto o servicio atraigan a nuevos usuarios.

¿Complicado de entender? No pasa nada. Con un ejemplo se ve mucho más claro:
Facebook, en origen, cuando una persona se registraba y creaba una cuenta, pedía el email, y, justo después, enviaba un email a todos los contactos de esa persona.

Lo que conseguía con esto es que esa persona, al entrar en el servicio, atraía a nuevos potenciales usuarios, y se formaba una bola de nieve.

Evidentemente, viéndolo en retrospectiva, parece una fórmula muy obvia para conseguir usuarios, y, hoy, son muchas las empresas que utilizan esta fórmula. Pero, en origen, era innovador y disruptivo.

Y es eso lo que permitió que Facebook tuviera un crecimiento tan espectacular.

El growth hacking es, esencialmente, eso, conseguir que tus usuarios atraigan a nuevos usuarios, creando una bola de nieve. Y, a ser posible, que se atraigan en una relación de uno a uno.

Es decir, que, por cada usuario registrado, se registre otro nuevo usuario. De esta forma, la cantidad de registros que tienes es potencialmente infinita.

Evidentemente, es imposible conseguir esa relación de uno a uno perfecta, pero es el objetivo que tiene cualquier growth hacker, y es precisamente esa búsqueda la que hace que los proyectos en los que participan, crezcan a velocidades espectaculares.