Hoy compartimos algunos valores que complementan la esencia de la comunicación de marca tan necesaria y que parece olvidada en la actualidad.

En un mundo hiperconectado en el que las miradas de las marcas se dirigen cada vez más al universo 2.0, llamamos a la calma en un ecosistema tan complejo, que es útil y ofrece enormes oportunidades, pero que hay que poner en cierto contexto: la importancia de no obsesionarse con la data y entender las emociones de los consumidores y la asunción de riesgos en la que denominamos como la mejor época de la historia para hacer marketing.

Emociones inconscientes para la compra consciente

Precisamente, las emociones son el botón casi mágico que adentra a las marcas en el cerebro, el corazón y el bolsillo de los consumidores. Y es que, son los sentidos los responsables de buena parte de las decisiones de compra.

No obstante, descifrar este código no es tarea sencilla. El mundo entra en nosotros a través de los sentidos y eso es lo que verdaderamente detona una serie de reacciones en cadena que nos hace pensar, sentir y actuar.

El contenido por sí solo no basta. 

Cada vez es más frecuente en el mundo marketero recurrir a las llamadas buzzwords para referirse a procesos, acciones y estrategias. Palabras que no hacen más que adornar discursos sin aportar ningún valor.

Los medios tradicionales vuelven a ser el ojo derecho de los ciudadanos.

Con el auge de las “fake news” y con el 86% de los chilenos teniendo dificultades para distinguir las fake news de las noticias reales, se está dando una nueva tendencia en el ámbito informativo.

Las redes sociales, que antes eran la fuente informativa para muchos usuarios están experimentando un abandono masivo hacia los medios tradicionales, considerados más fiables por los ciudadanos.

El eslogan: mucho más que una frase publicitaria

Buena parte del éxito publicitario se debe a las frases de presentación por las que apuestan las marcas, que las definen e identifican: los eslóganes.

A lo largo de la historia muchos de ellos se han hecho enormemente populares perdurando en el tiempo y traspasando las barreras generacionales.

Lo importante de un eslogan es que recuerde a la marca. Hay veces que el eslogan sirve también de titular, pero no de suplente. Es fundamental empaparse del briefing. El eslogan no es una ocurrencia casual, para crear una campaña hay que sumergirse en el problema del cliente, de la marca. Hay que contar con todos esos datos.